No 'wachimanes' ni 'barredores'



Los ves en todas partes, en calles u oficinas, siempre están ahí. Provienen de todos los trasfondos, buenos y malos, como en todos sectores.

Son los del menor estatus laboral dentro de una empresa o institución pública. Muchos vienen de un hogar humilde, de aquellos que no tuvieron otra alternativa de trabajo debido a la necesidad.

Solemos menospreciarlos, en algunos casos usamos nuestro poder para infundirles miedo y "respeto". y pese a todo siempre tienen una sonrisa. Son respetuosos y siempre se adelantan al saludo.

Claro que también no faltan aquellos que ni te contestan el saludo, por lo general andan malhumorados; es comprensible, unos deben estar parados en el sol por varias horas, otros son los encargados de trasladar cosas pesadas, y encima mal remunerados, en muchos otros casos con meses sin recibir un pago oportuno.

Cada vez que los veamos, es correcto que les demos un trato respetuoso, sin subestimarlos, llamándoles correctamente, como personal de vigilancia o seguridad y personal de servicio o limpieza (no 'wachimanes' ni 'barrenderos'). Hoy por hoy, nuestra civilización debe también consistir en ver a todos por igual.

Vida temporal



Ayer reflexionaba con una amiga por la difícil situación que atraviesa su familia debido al cáncer de estómago que le diagnosticaron a su papá. Hace unos días, la mamá de mi cuñada falleció por un tema también de cáncer. Casi por ahí, el hijo de unos amigos se cayó del tercer piso de su casa y muy grave lo trajeron al Hospital del Niño, hace tres días falleció. 

A cuántos de nosotros se nos olvida constantemente que en este mundo sólo somos temporales, hoy estamos y mañana puede que no. Vivimos pensando que tenemos todavía para rato sin necesidad de preocuparnos por nada excepto en nosotros mismos. Estamos enfocados en correr tras nuestras medallas, alcanzar nuestros éxitos, en recibir aplausos, olvidando que todo esto en cualquier momento se puede acabar.

David, un personaje de la Biblia le decía a Dios: Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría. ¡Cuánta sabiduría nos falta! para entender que esta vida se nos está acabando y que al final lo único que vale es haberlo disfrutado sabiamente, sabiamente en amar, en perdonar, procurando vivir en paz con todos, no hablando mal de nadie, pasando por alto la ofensa y desgastándonos por hacer de este mundo un mejor lugar para los que todavía quedan y por aquellos que vendrán después de nosotros.

Esta es mi reflexión, y si es también la tuya, compártelo.

A salir del 'closet'



Han pasado 500 años de la reforma protestante iniciada por Martín Lutero que llevó a un cisma de la Iglesia católica dando origen a numerosas iglesias agrupadas bajo el término protestantismo.

A lo largo del tiempo la iglesia protestante se ha dividido en diversas denominaciones, sus ramas van desde las conservadoras hasta las más liberales. La gran mayoría se ha institucionalizado, han creando personerías jurídicas para el amparo de sus derechos. 

La iglesia ha sobrevivido a diferentes movimientos de cada época, algunos sangrientos y violentos. En la actualidad debe enfrentar a movimientos como los LGTBI, Feministas, Proaborto, etc, quienes "promueven" la igualdad de derechos desde sus puntos de vista. Estos grupos considerados "minoritarios" pero influyentes son capaces de utilizar medios de comunicación, políticos y económicos con tal de desacreditar a cualquiera que se "interponga" en su camino.

La iglesia protestante, lejos de "enfrentar" a estos movimientos, opta por el silencio, se siente intimidada y se esconde en su 'closet'. La iglesia no quiere problemas, se siente cómoda en sus cuatro paredes, está entretenida en sus eventos, predica a voz alta sólo desde el púlpito, quiere alcanzar al mundo sin tocar sus finanzas, abrigar y alimentar al pobre sin coger un centavo de sus diezmos. Lamentablemente, esa es nuestra imagen en la actualidad.

Sus pastores más influyentes son acusados de enriquecerse con dinero de los diezmos, visten bien, compran inmuebles a diestra y siniestra, se hacen de edificios, cines, ganan bien, y exigen a sus ovejas a ofrendar más de lo que pueden para la "gloria de Dios". Mientras los gays, lesbianas y otros movimientos están "saliendo de sus closets", imponiendo al mundo sus filosofías y pensamientos; minetras la iglesia se esconde más en su propios "closets" - llamados templos.

¡Cuánta falta nos hacen personas como Lutero o Calvino! dispuestos a remar contra la corriente, decididos a denunciar la corrupción no sólo de la iglesia Católica sino de la sociedad entera, dispuestos a luchar contra el enemigo, no desde la zona de confort, sino desde el mismo campo de batalla, a fin de extender el mensaje que nos ha sido encomendado.

No todo está perdido, ¡estamos a tiempo todavía para "salir del closet", iglesia protestante!

La oportunidad de conocer Ayacucho

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Hace unos días tuve la oportunidad de conocer Ayacucho, estar ahí fue un sueño hecho realidad, ya que desde años tuve el deseo de conocer esa hermosa tierra ubicada en la sierra sur del Perú.

Una cosa es lo que supones que es Ayacucho, otra lo que te cuentan, y otra muy distinta conocer en carne propia esta ciudad. En mi caso, desaparecieron muchos mitos: Primero, asumía que esta quedaba casi en la puna,pero todo lo contrario, Ayacucho está a 2,761 msnm lo que le permite tener un clima muy templado, no sentí en ningún momento la helada, excepto a las 9 o 10 pm en adelante que comienza a correr un vientesito más frío, pero de ahí no pasa a más.

Y si piensas que todo ahí es caro, te equivocas, porque existen servicios para todo los bolsillos, la ciudad se encarga de brindar un abanico de ofertas según el presupuesto con el que se cuente.

Una característica que me llamó la atención es la limpieza de la ciudad, al menos en la zona céntrica, noté poca basura en el piso; ese es un punto muy particular para aquellos que estamos acostumbrados a ver a la gente botar papeles o envolturas el lugar que se le antoja. Eso muy poco se verá en Ayacucho.


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Si esperas ver algunas montañas de nieve, en Ayacucho no las verás, pero a cambio tendrás la oportunidad de conocer sus más de treinta templos virreinales de estilo renacentista, barroco y mestizo, cada una con una característica particular.

No hace muchos años, Ayacucho fue escenario de la violencia generada por el grupo terrorista Sendero Luminoso, muchos inocentes pagaron con sus vidas, y ello dejó una marca inborrable en mucha gente de ese departamento; lástima que en mi corta estadía no tuve la oportunidad de conversar con alguien al respecto, es un tema pendiente para el próximo viaje. Sin embargo, pude observar que los ayacuchanos han sabido salir adelante, y hoy se caracteriza por ser un pueblo amable, y estoy seguro que ponen todo el empeño para recibir con alegría a todo aquel que tenga la voluntad de conocer esta maravillosa tierra.


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Definitivamente, Ayacucho es una lugar que vale la pena conocer.

Te invito a observar algunas tomas fotográficas en mi cuenta Flickr, en la siguiente dirección:

Serrano sin verguenza


Recuerdo hace varios años un líder espiritual me presentó ante su audiencia con las siguientes palabras: Esta noche nos visita alguien de Huaraz, su nombre es tal... y de seguro que ha venido trayéndonos queso, 'charqui' y choclo...  ¡adelante!. - Sabía que lo decía en broma, pero a mi parecer, ese comentario hace mucho que había pasado de ser broma a burla. Y aunque por más "inofensivas" que hayan parecido sus palabras, se quedaron marcadas en mi mente, no sólo porque la gente rompió en risa, sino también porque reflejaba el estereotipo que mucha gente tiene respecto a los que venimos de la sierra.

Es triste decirlo, pero en los casi 6 años que vivo en Lima,  he conocido a muchas personas que siendo lo que son, y viniendo de donde vienen, evitan hablar o mencionar sus raíces, sus vivencias y costumbres, por el sólo hecho de ser serranos.

En mi caso, nací en Lima, pero no me siento limeño. A donde voy digo que soy de Huaraz, porque mis padres y toda mi familia son de de ahí, una ciudad a poco más de 3000 metros de altura donde se come rico y se respira aire fresco.

Así también, quiero que mis hijos aprendan nuestras costumbres, que no sólo sepan comer en restaurantes de franquisia que abundan en la capital, sino que sepan también saborear el cuy, tomarse un buen caldo de mote, o una generosa taza con tocos para mantener la buena salud, etc.

En la distancia y con los años uno aprende a valorar sus orígenes, y si alguien hace una broma no hay que amilanarse, sino contrarrestar la situación con buen humor sin titubeos, no hay porqué sentirte menos que los demás; gracias a Dios somos tan iguales a cualquier persona que proviene de la costa, la sierra o la selva. En mi caso, soy un serrano sin ninguna vergüenza.